Según Interpol, los objetivos son las redes de delincuencia organizada de África Occidental —Black Axe y grupos similares— responsables de una gran parte del fraude financiero por internet: estafas sentimentales, ofertas de cripto e inversión, y compromiso de correo empresarial. La reunión posterior se celebró con la Polícia Judiciária en Lisboa.

Las cifras que sostiene Interpol

Sudáfrica: redadas en siete locales de Johannesburgo. Una organización de estafas sentimentales y de inversión contra jubilados de países de habla inglesa, con mesas de «conversión» y «retención». 39 de las 58 detenciones. Se incautaron 2,67 millones de dólares. Se bloquearon 257 cuentas bancarias.

Argentina: un taller de delito como servicio que daba dominios y blanqueo a esas redes. 196 personas identificadas. 17 detenciones. Interpol envió un equipo de apoyo operativo.

Rumanía: un call center que vendía rendimientos falsos de acciones y criptomonedas. El dinero de las víctimas iba a monederos controlados por la banda. La cifra de Interpol de lo sustraído y blanqueado: 143 millones de euros. Once detenciones. Se incautaron unos 330.000 euros en efectivo y cripto, más seis inmuebles y relojes de lujo.

Italia: una persona identificada en una cadena paneuropea de blanqueo. Sociedades pantalla, remesas, efectivo. Una sola cuenta movió 845.000 euros en 560 transacciones y 20 instrumentos.

Interpol no publica cuántas detenciones hay en España. Jackal IV duró hasta junio; el 25 de agosto es el día en que Lyon saca el recuento, no el de las redadas. La agencia dice que muchos expedientes siguen abiertos.

También señala una tendencia: algunas de estas redes usan la sextorsión contra menores —víctimas de 14 años— por apps sociales y luego amenazan con un rescate. Esa es la frase de Interpol. En el comunicado no hay un expediente español atado a esa línea.